A traves del blog de ACPPNo sé si vosotros teníais también una de esas libretas en las que todos vuestros amigos escribían lo buenos que sois, como os quieren y como vais a ser amigos para siempre… Pues claro teníais 8, 9 años… Esas libretas se convirtieron en vuestros libros favoritos durante un año, leyéndolos cada día, rellenando una hoja más por cada amigo…
Por supuesto, en vuestro libro favorito deberían también escribir vuestras personas preferidas. Como todos mis amigos, yo también tenía las primeras hojas reservadas para mis personas favoritas: mi madre y mi padre… Mi padre consiguió escribir en la primera página unas palabras que no entendí muy bien, pero que sabía que eran unas palabras “para mayores” y él pensaba que yo era una persona que lo podía entender. Estaba orgullosa de lo que estaba leyendo cada noche antes de dormir, sin entenderlo, pero sintiendo estas palabras con mucha fuerza y amor…
Después de aproximadamente 3 o 4 años, en la escuela nuestro profesor nos dijo que íbamos a hacer un debate en la clase. Así que teníamos que ir a clase preparados y sabiendo las reglas del debate. Para estar bien preparada hablé con mi padre. Él me enseñó cómo tenía que explicarme. Además, el debate era difícil porque a lo mejor el profesor me daba un tema que yo no compartía. Tendría que entenderlo y aunque no estuviese de acuerdo, tendría que buscar soluciones para esto. Esto era el debate. Y mi padre me ofreció hacer un ensayo. Lo acepté; haríamos un debate entre yo y mi padre. Él decide el tema para mí y para él. Al final, la cuestión era: “la guerra o la paz” y yo tenía que defender el “sí a la guerra…” Para mí en ese momento no tenia otra solución que dejar el debate y aceptar que queremos la paz. Pero este fue el momento en el que mi padre me intentó a explicar que para conseguir la paz, tienes que hablar sobre la guerra. Tienes que luchar para la paz y tu guerra tiene ser esto. Y que las únicas palabras militares sean estas: luchar por la paz.
Ahora, ¿por qué os estoy contando todo esto? Porque todo lo que he hecho y he elegido en mi vida tienen como raíz estas palabras, estos recuerdos…
Por estas palabras he estado siempre más que interesada sobre lo que pasaba en el mundo y he elegido estudiar “relaciones internacionales” y he elegido “hablar, pensar y actuar” sobre lo que no era justo.
Mi activismo tiene mucha historia, como hacer manifestaciones cuando era pequeña en casa contra mis padres por lo que quería. Más tarde, en la universidad he encontrado la manera de cambiar las cosas a través de proyectos. Después de trabajar 7 años en una ONG europea, he hecho proyectos individualmente para mi universidad sobre inmigración y he entrado en el mundo sin límites de los “derechos humanos”. Tras trabajar en ACNUR en Ankara he seguido con varios proyectos y la vida que he elegido me ha traído finalmente a España.
¡Y si! De la “A” de Ankara que es donde nací a la “Z” de Zaragoza que es donde vivo hoy, con las letras de mi padre en mi mochila, estoy aquí.
En Zaragoza, sigo mi vida activista con mucha motivación y ganas de cambiar en Asamblea de Cooperación Por la Paz. Ahora la manera cotidiana de ser parte del cambio es formular, ejecutar, justificar, evaluar los proyectos que tenemos en la delegación de Aragón.
En cada proyecto, con los beneficiarios encuentro otro mundo. Escuchando a los profesores y leyendo las preguntas en las caras de los alumnos a través de los proyectos educativos, hablando con las mujeres, inmigrantes en los municipios de Aragón con los proyectos de sensibilización…
Ahhh por cierto, las palabras de mi padre en la libreta son, y ahora entenderéis mejor por que estoy aquí:
“Lucha hija mía… Un día entenderás lo que te digo… Sigue, lucha y vive…”.
Ceren Gergeroglu (Ankara, 1985), es miembro del equipo de ACPP en Aragón