lunes, 5 de diciembre de 2011

ENTREVISTA A LA DRA. JEAN CALDER Y DALAL DURANTE SU VISITA

“Los Palestinos no quieren depender de la ayuda internacional sino ser autosuficientes.”

“El trabajo con personas con discapacidad debe hacerse con una perspectiva de desarrollo individual que al mismo tiempo incorpore una dimensión de inclusión comunitaria”


Coincidiendo con el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino y el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, la Dra. Jean Calder y Dalal Altaji visitaron nuestro país para dar su visión sobre el impacto de los conflictos en personas con discapacidad. Del 28 de Noviembre al 3 de Diciembre, estas representantes del Creciente Rojo Palestino, principal contraparte de ACPP en el sector de la salud en Palestina, participaron en distintos eventos organizados por ACPP y financiados por la AECID en Galicia, Cantabria y Aragón. En estos actos se presentó el documental ‘Palestina sin Barreras’ producido por ACPP y Agareso que muestra las dificultades impuestas en la población Palestina con discapacidad como resultado del conflicto Israelo-Palestino. Desde su apertura en 1995 ambas mujeres trabajan en el centro Al-Amal (la esperanza) situado en el distrito de Khan Younis, al sur de la Franja de Gaza.

La australiana Jean Calder de 74 ha dedicado los últimos treinta años al Creciente Rojo Palestino, dirigiendo tres centros de rehabilitación para personas con discapacidad en diversos países de Oriente Medio. Dalal Altaji dirige el departamento de educación continua del centro Al-Amal donde también imparte clases de Braille e inglés. Dalal de 37 años e invidente de nacimiento, ha hecho frente a muchas barreras a lo largo de su vida. Es de las pocas personas en su entorno que con una discapacidad ha conseguido un master en Antropología por la Universidad de Edimburgo y que cuenta con varias publicaciones académicas. Entre estas mujeres hay una relación muy especial, no son solo compañeras de trabajo sino que Dalal es uno de los tres niños Palestinos adoptados por Jean en los años 80. Su dedicación y su lucha por mejorar las condiciones de vida de las personas con discapacidad ha sido narrada por Jean Calder en su libro autobiográfico. Mientras paseamos, Jean describe a Dalal con cuidado detalle lo que encontramos a nuestro alrededor; las interminables tiendas de ropa, los belenes navideños, los colores del otoño y, casi muerta de la risa, los perros con abrigos y chubasqueros que tan frecuentemente pasean por nuestras ciudades. Las risas se suceden, y se amplifican especialmente cuando nos da la impresión de estar estrangulando a Dalal mientras nos peleamos con la complicada tecnología del cinturón de seguridad del tercer pasajero en el asiento de atrás de algún taxi. Cuando finalmente conseguimos abrocharlo ya hemos llegado a nuestro destino.

Ustedes han venido a Madrid para presentar el documental Palestina sin Barreras, ¿cuáles son las principales barreras en Palestina para las personas con discapacidad?

Jean Calder (J.C): Las barreras a las personas con discapacidad son múltiples. En primer lugar se encuentra la relación existente entre conflicto y personas con discapacidad. Un estudio llevado a cabo por Creciente Rojo Palestino en el 2009 sobre una muestra de 92 niños de la Franja de Gaza con amputaciones, reveló que en el 52% de los casos estas amputaciones estaban directamente relacionadas con el conflicto Israelo-Palestino. Otro aspecto es que en algunos casos los equipos médicos existentes en la Franja no están capacitados para tratar ciertas dolencias, especialmente cuando la tecnología requerida es muy avanzada. El cierre sobre la Franja dificulta peligrosamente el trabajo de los profesionales médicos. La falta de materiales y de equipos, retenidos en la frontera por Israel, hacen esta labor mas complicada. Por último, existe una falta importante de conciencia entre las instituciones públicas Palestinas sobre la importancia de hacer frente a las necesidades específicas de la población con discapacidad. Por ejemplo, el sistema educativo palestino no está preparado para que personas con discapacidad puedan cursar estudios universitarios. Los edificios oficiales tampoco están habilitados para permitir el acceso con personas con discapacidad. La causa de este problema no es la inexistencia de las leyes necesarias sino de una deficiente implementación de las leyes existentes.

Dalal Altaji (D.A): Otro ejemplo muy claro que muestra la relación entre conflicto y discapacidad está reflejado en los casos en que soldados Israelíes han disparado a personas con discapacidad auditiva por no atender a su orden de alto en los checkpoints [puestos de control], cuando en realidad no estaban dándose a la fuga sino que simplemente no habían oído dicha orden. En mi caso en una ocasión mientras cruzaba Erez [puesto fronterizo entre la Franja de Gaza e Israel] tuve que entrar sola en una máquina de Rayos-X que te inspecciona todo el cuerpo. A la salida de este dispositivo no sabía a donde debía dirigirme y me golpeé con una de las tres puertas que había. No sabía que hacer ni a donde ir, llegué a pensar que nunca saldría de allí. Una soldado Israelí, trataba de dirigirme por un intercomunicador mientras me gritaba, pero nadie vino a ayudarme. Finalmente, uno de los trabajadores encargados de cargar las maletas en los sistemas de seguridad me ayudó a encontrar la salida. Para cruzar la frontera con Israel necesitas a alguien a tu lado que tenga por lo menos diez ojos. En una situación de emergencia, como un bombardeo, una persona con discapacidad se siente mucho mas vulnerable, no sabes lo que hacer, ni a donde ir. Todos tus desplazamientos se complican y necesitas de otras personas. Pasas mucho miedo.

¿Cuál es la labor del centro Al-Amal en Gaza en la mejora de la vida de las personas con discapacidad?

J.C: Este centro a diferencia de otros centros de rehabilitación está dotado para el tratamiento de todo tipo de discapacidades. Fue fundado por el Dr. Fathi Arafat, hermano menor de Yasser Arafat en 1995, quien tratando de alejarse de enfoques paternalistas y caritativos en el trabajo con personas con discapacidad le dio el nombre de “Centro de Desarrollo de Capacidades”. El Dr. Fathi entendía que el trabajo con personas con discapacidad debe hacerse con una perspectiva de desarrollo individual que al mismo tiempo incorpore una dimensión de inclusión comunitaria. Por este motivo las actividades del centro, incluyendo los cursos de formación y las actividades deportivas y culturales, son de carácter inclusivo y promueven la participación de toda la comunidad independientemente de si las personas tienen o no alguna discapacidad diagnosticada. Cada día un total de 500 niños utilizan estas instalaciones. Por último, el centro Al-Amal cuenta con una Universidad que oferta estudios certificados por el Ministerio de Educación Palestino en el ámbito de la rehabilitación de personas con discapacidad. Estamos muy orgullosos de ver que este programa es muy valorado y de que Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales contratan preferentemente a los profesionales formados en nuestro centro.

D.A: Trabajar en el centro Al-Amal me da mucha satisfacción ya que se ven resultados. Es increíble lo que las personas con discapacidad pueden llegar a hacer.

¿Como afecta el cierre impuesto por Israel en la Franja de Gaza a aquellos enfermos que no encuentran el tratamiento especializado que necesita dentro de la Franja?

J.C: Cuando una persona necesita de un tratamiento especializado que no se encuentra dentro de la Franja debe pedir un permiso especial de salida al gobierno Israelí. Este permiso puede ser o no aceptado, y en caso de ser aceptado puede incluir únicamente a la persona enferma. Normalmente las personas que obtienen este permiso son enfermos que no pueden valerse por si mismos, por lo que si no consiguen la autorización para que otra persona les acompañe no podrán salir. Recientemente he visto un documental muy impactante sobre este tema. Se titula “Las mujeres mueren mientras esperan” [Women die waiting]. Este documental cuenta la situación de mujeres diagnosticadas con cáncer en Gaza, y de como mueren mientras esperan los permisos necesarios para poder salir de la Franja para acceder al tratamiento que puede salvarles la vida. Las dificultades en el movimiento desde y hacia Gaza afectan muy directamente al sector de la salud. Cada año hay estudiantes universitarios que ganan becas para estudiar fuera de Gaza pero que luego no pueden viajar debido a que Israel les niega la autorización necesaria. Hace unos años por ejemplo, en la Franja existían tan solo dos especialistas en rehabilitación. Diez estudiantes consiguieron una beca para ir a Cisjordania y formarse en esta especialidad. Desafortunadamente el gobierno Israelí denegó todas las solicitudes de salida sin dar ninguna explicación y los estudiantes perdieron esta oportunidad.

¿Cuándo fue la última vez que habéis salido de Gaza?

D.A: La última vez que salí de Gaza fue para estudiar un master de Antropología en Escocia. Esto fue en el 2005. Después he solicitado en distintas ocasiones los permisos necesarios para salir y poder presentar mi trabajo en conferencias internacionales a las que había sido invitada, pero sin resultados positivos. En esta ocasión casi no puedo venir a España, ya que es muy complicado para alguien de Gaza conseguir un visado para Europa cuando no puedes acceder a los consulados Europeos, ubicados en Jerusalén. Sin la ayuda de nuestros amigos de ACPP esto no habría sido posible. Este viaje es muy importante para mi ya que además de ser una oportunidad para hablar de los retos a los que los Palestinos nos enfrentamos cada día, necesitaba tomar un poco de aire fresco.

J.C: En mi caso, la última vez que salí fue en el 2009 para un evento muy particular de la Cruz Roja Internacional. La vez anterior fue en el 2006. En esa ocasión necesitaba renovar mi pasaporte en el consulado Australiano. El viaje debía de haber durado dos días pero tardé cuatro meses en volver ya que las autoridades Israelíes me denegaron la entrada en Gaza. Gracias a la nueva situación política en Egipto, mas laxa en cuanto al transito de personas por su frontera con la Franja, hemos podido salir y estar ahora en España. Este viaje es un experimento, pues la situación en Gaza, Egipto e Israel es inestable y las condiciones de nuestro regreso pueden cambiar en cualquier momento.

El cierre al que está sometido la Franja de Gaza imposibilita la exportación de productos Palestinos y la economía ha terminado por convertirse en una economía de subsistencia totalmente dependiente de la ayuda internacional, ¿es esto sostenible?

J.C: Me gusta mucho que se hable de este tema. Creo que la comunidad internacional habla mucho de lo que no entra en Gaza, es decir de la ayuda humanitaria que no entra debido al control de Israel sobre el transito de mercancías. En realidad lo que Gaza necesita es que Israel permita la exportación de los productos gazatíes, esta es la única formula para reactivar la economía de forma sostenible. Los Palestinos no quieren depender de la ayuda internacional sino ser autosuficientes.

Hemos asistido en los últimos meses a una campaña internacional desde Israel y Estados Unidos para obstaculizar la petición de reconocimiento de la Autoridad Palestina como estado. ¿Que opinión le merece esto?

J.C: Israel critica la petición de la Autoridad Palestina a las Naciones Unidas argumentando que es un acto unilateral. Parecen olvidarse de que en 1948 su declaración como estado también lo fue y a pesar de estar en contra de los deseos de la población local, que era mayoritariamente Palestina, dicha declaración no obtuvo tanta resistencia como la que está encontrando actualmente el reconocimiento de Palestina. Desafortunadamente, a pesar de que la petición Palestina cuenta con el apoyo de una amplia mayoría de países, la influencia internacional de Estados Unidos y su capacidad de veto en las Naciones Unidas están impidiendo que esta petición salga adelante.

Los ajustes económicos en España están afectando fuertemente a la cooperación internacional y a la capacidad y fortaleza de su sociedad civil, ¿Qué opina sobre este tema? ¿Cómo cree que esto puede afectar a su labor en Palestina?

J.C: La inversión en atención sanitaria en Palestina es necesaria, ya que como he comentado todavía no hemos llegado al 100% de nuestras posibilidades. En este sentido el apoyo internacional es muy importante. En particular las organizaciones como ACPP complementan esta labor con un apoyo solidario fundamental. Además de apoyar económicamente nuestros los proyectos de salud, están con nosotros, nos conocen y son conscientes de las dificultades a las que los palestinos se enfrentan. Esta solidaridad es esencial ya que gracias a ella los Palestinos entienden que no están solos en su lucha y eso les da fuerza para seguir trabajando.

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