David De Torres, socio de ACPP Aragón desde el año 2008.En realidad la respuesta es bastante simple: por egoísmo. No voy a andarme por las ramas, pues sería imposible argumentar por qué una persona que desde que ha nacido ha pedido algo y lo ha conseguido, en una sociedad en la que no tienes más que sacar la billetera para conseguir cualquier capricho que se te antoje, puede desarrollar un brote inesperado de solidaridad, filantropía y altruismo. Al menos ese no es mi caso.Soy egoísta, y sin embargo dono todos los meses dinero a una ONG que se dedica a hacer proyectos de cooperación al desarrollo y campañas de concienciación y acción social. Seguramente penséis que es una contradicción, y tendréis todos los motivos. Dejadme explicar mi punto de vista.Hace unos años compraba camisetas, vaqueros, tomates, manzanas, espárragos, gasolina, chocolate e incluso algún que otro paquete de café pensando que era lo más normal del mundo. Nunca me había parado a pensar de donde venía ni la comida, ni la ropa, ni cualquier otra cosa que compraba y disfrutaba en esos años de feliz ignorancia.Por suerte o desgracia, esa ignorancia fue desapareciendo poco a poco. Descubrí que la ropa de hacía en lugares donde la gente cobra a la semana lo mismo que yo pagaba por una camiseta y en unas condiciones que de darse aquí lo consideraríamos talleres de esclavos. Aprendí que para poder llevarme al trabajo una manzana durante todo el año o poder comer un tomate en Febrero había gente en la otra punta del mundo que habían abandonado los cultivos que les habían hecho sobrevivir durante siglos para cultivar lo que comemos aquí, haciéndoles dependientes de poder comprar a otros países más ricos la comida que antes obtenían ellos mismos.Más adelante leí sobre aquellos lugares donde es más caro beber agua del grifo que refrescos de cola de una multinacional. También llegué a escuchar las historias de personas cuyos gobiernos habían desahuciado de la tierra de sus abuelos para convertir su casa en enormes cultivos del mismo café que bebía todos los días. Incluso la marca de plátanos que comía de postre apareció en un documental en el que sus trabajadores hablaban de extorsión, represión y condiciones de explotación cercanas al esclavismo.Como ya he dicho, soy egoísta, y no puedo soportar que haya gente que viva en esas condiciones para que yo pueda todos los días comprar tomates o tomarme un café por las mañanas. Pero eso no es todo. También la idea de que esas mismas empresas que crean esas condiciones de pobreza y explotación allí, trabajan aquí, y más tarde que pronto comenzarán a crear un pequeño allí en el aquí que conocemos. Despacio, casi sin darnos cuenta.El dinero que dono todos los meses a ACPP para sigan realizando proyectos de desarrollo es porque creo que la mejor manera de defender mis derechos es hacerlos valer en aquellos que no los tienen. Si yo no defiendo el derecho al agua, al alimento, a la educación de cualquier ser humano, nadie lo hará por mi cuando yo lo necesite. Soy un egoísta, sí, pero no no hacerlo sólo sería ignorar un problema que no puede resolverse solo y que al final me acabará salpicando.También soy egoísta cuando pienso que mis hijos el día de mañana pueden querer irse a otro país, y no quiero que les traten como hoy tratamos a los inmigrantes. Quiero que dentro de unos años mi hija me diga que está saliendo con un chico y que no les preocupe ni su color ni su cultura, y mucho menos el “qué dirán”. Todas esas campañas de concienciación son más que necesarias si quiero vivir en ese mundo en el futuro.Quizás aún hay alguien que piensa que soy solidario. Yo pienso que no. Solidario es aquel que es capaz de dejar su país para ir a otro muy lejano con el único objetivo de mejorar la vida de personas a las que no conoce. Solidario es aquel que es capaz de entrar en una clase de 40 adolescentes hasta arriba de hormonas y explicarles qué son los Objetivos del Milenio, la globalización, la democracia o la empatía. Solidario son aquellas personas que van a de un centro social a otro montando y desmontando una exposición y explicándoselo con cariño y mucha calma a todos y cada uno de los jubilados que aparece por allí. Yo soy un egoísta que desde la comodidad de mi sofá y de mi cuenta bancaria dono una pequeña cantidad a una ONG.Soy un egoísta, pero no un ignorante.
¿Y tu? ¿Quieres hacerte socia/o porque tienes motivos?




