Me encantaría poder contar todo lo que hice, todo lo que vi, todo lo que aprendí, todo lo que sentí, todo lo que me reí. En definitiva, contar todos y cada uno de los detalles y momentos vividos en este viaje. Pero además de no ser una buena comunicadora, puede que llegue a ser un poco aburrido para el que está leyendo estas líneas.
Cada vez que abro mi cuaderno de apuntes del Curso de Cooperación sobre el Terreno de Guatemala y El Salvador siento un hormigueo en el estomago y noto como si se me despertara el cuerpo. Es bastante complicado de explicar con palabras el sentimiento que me produce. Y es que, no es sólo un cuaderno de apuntes de historia de Guatemala y El Salvador, o sobre el FMLN… Es mucho más… porque mientras tomaba apuntes en las clases teóricas sobre “Cosmología Maya” lo que sentía al estar allí se vuelve a despertar mientras lo vuelvo a leer aquí a miles de kilómetros. Cuando releo los apuntes sobre la “Situación de la Salud en El Salvador”, charla impartida por una gran mujer, Margarita Posada, vuelven a despertarse los ánimos de lucha de esa gente por conseguir un mundo más justo. Cuando leo sobre el proyecto de la municipalidad de San Pedro de Masahuat sobre igualdad de género aparecen las caras de esas mujeres “lideresas”, que tenían miedo a salir y relacionarse con los demás por la baja autoestima y el miedo a las represalias de sus maridos, y que gracias a los grupos de autoayuda y a la formación en talleres de bisutería han reforzado la idea de la igualdad de género. Ahora ocupan cargos en contrapartes como ASUMUSA.
Me viene a la memoria la cara de esa niña de 16 años en el municipio de Simajhuleu que se plantó delante de 16 desconocidos y nos contó como iban a construir una panadería y como ella participaba en esa construcción y gestión de la cooperativa de la que formaba parte. Son tantos los momentos y los sentimientos que leyendo esas líneas vienen a mi cabeza…
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